DESAYUNO: Es la comida más importante del día. Debe contener Hidratos de carbono (cereales, pan…) lácteos, fruta, grasas y azucares.

SEGUNDO DESAYUNO: Permite al niño mantener el nivel de atención y de energía necesarios a lo largo de la mañana. Puede constar de zumo de frutas y bocadillo. EVITAR la bollería, que son azucares de combustión rápida que no le sirven para aguantar toda la mañana.

COMIDA: Es importante que esta ingesta se componga de proteínas, verdura y/o hortalizas, además de hidratos de carbono de fruta.

MERIENDA: Lácteos y cereales ( pan, cereales, galletas…)

CENA: Debe seguir el equilibrio con lo ingerido en la comida, pero debe ser más ligera, para facilitar el sueño.