…ARMONIA
por Stuart Brown y Kristen Cozad

Este compromiso profundo se llama armonía. Si te vuelves una persona receptiva a ella, encontrarás y experimentarás esa armonía en todas partes.

Considera una orquesta cuya composición consta de distintos instrumentos y músicos. La sinfonía solo puede tocarse coherentemente y creativamente cuando todos los instrumentos y músicos armonizan unos con otros.

La armonía en humanos surge de lazos formados entre madre o cuidador y su niño, con los primeros intercambios de sonrisas y los destellos de jubilo y confianza que les siguen. Este modelo inicial de juego, el cual beneficio tanto a la madre como al hijo, es la base todo juego humano subsiguiente.

Conforme el niño continúa creciendo y desarrollándose, sus talentos únicos comienzan a emerger a través de la exploración de los juegos dirigidos por el mismo. Este espejo de juegos organizados por el mismo es un sistema emergente que los científicos están descubriendo, parte del microcosmos (partículas subatómicas) al macrocosmos (galaxias). Quizá la sabiduría del corazón de los artistas, poetas, santos y sabios ha correctamente intuido el universo por medio de sus juegos internos.

Las investigaciones y conclusiones de miles de historias de juegos, desde asesinos hasta Premios Nobel y cualquiera entre estas dos categorías, han revelado que la gente más talentosa y exitosa en la vida son aquellas quienes han jugado. Sus intereses de juego fueron identificados y apoyados temprano en su vida y sus talentos personales de juego fueron estimulados. Los adultos más exitosos no experimentan una separación entre su trabajo y el juego ¡Su trabajo es su juego!

El disfrute del juego empieza a doblarse cuando el juego empieza a ser “coercitivo”. Esto pasa cuando nosotros nos sentimos presionados a participar en actividades que son consideradas juego o importantes por y para otros; por padres bien intencionados, por ejemplo; y nosotros no experimentamos la diversión en ese juego en particular. La afinidad está ausente.

La libertad es un componente inherente del juego auténtico. El disfrute del juego se pierde cuando se corrompe por el sobre-manipuleo o cuando se vuelve enmarcado en intereses ajenos. Desafortunadamente, el disfrute del juego puede ser suprimido y tergiversado por padres más interesados en vivir sus propias necesidades a través del desarrollo de sus hijos, por encima del estímulo de los talentos naturales de sus propios hijos. Así, conducen a sus hijos a convertirse en aquel atleta estrella o en el estudioso que ellos, como padres, no llegaron a ser.

Algo similar llega a suceder en ambientes de trabajo cuando un jefe, en la cultura corporativa, no mira los talentos de sus empleados y no reconoce el potencial de sus contribuciones. Tales ambientes carecen de la libertad, la confianza y la flexibilidad necesarias para el juego. Sin su ingenio y creatividad, esto obstaculiza la habilidad del empleado en de crecer y madurar.

Continuará…