¡Honduras no es un mito!

por Cristina Matsuura

Soplando fuertemente

un gran cierzo…

esa tarde…

en mi Honduras soñada

miré mi sociedad,

totalmente nublada!

mas no era por el viento,

era por sus hijuelos,

que cimbran y que tañen

sus entrañas…

Con hordas de pasión desenfrenada

y egoísta visión descomunal

torcidos por las velas de hedonismo

usando por calzado el nepotismo

y una total ausencia..

de conciencia,

que lleva como anteojos la ignorancia

y así miope carecen

de imaginación social.

Así yace mi tierra bien querida

preparándose…

anticipadamente en vida

un réquiem de nación.

Nación totalmente doblada

por el peso…

del alma quebrantada

por el hambre que danzando

por las venas, adentro…

en la mente quedo, va anidando,

rompiendo entre los pueblos

la conciencia del ser.

Quebrando en las comunidades

del vivir… la unidad!

¡Hay Honduras!

Mi Honduras tan querida!

Quisiera que tus hijos recobraran

la quinta esencia de existir

que fueran y desempolvaran

los principios de ayer…

son valores, que nunca han cambiado

y allí están conversando al vacío;

nos hablan de los lazos

aquellos que forman las naciones:

de unidad y paciencia,

de trabajo y ahínco,

de solidario esfuerzo

por juntos progresar,

comprendiendo que uno

es la totalidad,

y que todo lo bello

que crece en un país,

lo han cultivado unidos todos sus ciudadanos

y que nunca algo grande

se ha podido lograr

sobre los sufrimientos

de todos los demás.

La paz social se afianza

en la humana creación,

a través de individuos de enorme corazón

que entrelazan sus manos

y aúnan su tesón,

vislumbrando entre todos

proyectos de nación.

Y buscan como un todo

el bien mancomunado

trayendo en corolario

el progreso social.

Y si en los cobertizos de injusticia social

queremos a la patria medrar a saciedad

tendremos como diario de nuestro frenesí

querellas y querellas

y huelgas a granel.

¡Honduras no es un mito!

es una realidad…

nos camina por dentro y la hacemos bailar

en la tragicomedias de nuestra veleidad.

Lo nublado de Honduras

¡Por Dios! que no es el viento.

Son sus hijos que tejen

aguaceros tupidos

rompiendo la armonía

en el campo y ciudad.

Lo nublado de Honduras

¡Nos camina por dentro!

Solo hay una salida

¡Cambiemos Hondureños!

cultivemos a pulso la unidad familiar

dibujemos con lujo la paz en lo mental

pues todas las familias dan nuestra sociedad

y juntas nuestras mentes nos darán hermandad.

¡Cambiemos en las venas!

Sentemos hoy las bases de paz en la ciudad

entendiendo que Honduras es una realidad

que se escribe y se plasma en nuestra actividad

que principia y termina en nuestra humanidad.

Para mayor información del Liceo Japonés.
Haga click aquí.

Para mayor información del Liceo Japonés.
Haga click aquí.